jueves, 26 de abril de 2007

OTOÑO, VIEJO AMIGO


La mañana otoñal marca la diferencia. En un barrio, más. El sol se luce diferente y el fresco llega a la piel como una caricia, suave, agradable. Hay otro color en las cosas, todo se ve con mayor nitidez y hay también más ganas de hacer cosas, aunque cueste salir de la cama...
El ritual se repite cada año; pero cada vez es como una novedad, disfrutable cien por cien, con sensaciones que se guardan desde siempre para regresar en un deja vu anual de alegrías y sentires, de acá, de allá, de todos los otoños que viví y también de los que me contaron...

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